Cuando encuentres a alguien a quien escucharías horas y horas (ya sea sus problemas, sus recuerdos, sus fantasías, sus visiones acerca del mundo y la vida, lo que importa y lo que no) sin que parara de hablar, y sin embargo sabes que si lo necesitaras podrías interrumpirle porque haría lo mismo por ti... Si disfrutas de sus silencios y esa persona de los tuyos, no lo dejes de escapar. Cuando encuentres la persona que consiga quitarte el sueño, que te haga sonreír después de haber llorado, que te anime a seguir adelante cuando todo va mal y que te haga reír hasta que duela, no seas tonta y no te vayas de su lado.